Día 1 tras operación - me ponen el sujetador

No duermo en toda la noche. Agradezco cuando por fin se hace día para poder levantarme de la cama, me siento en la silla de la habitación. Mi madre se queda a dormir conmigo, necesite su ayuda para incorporarme la 5 primeras veces que fui al baño, a partir de la sexta encontré la manera de poder hacerlo sola: subía la cama de manera que mi espalda quedaba totalmente incorporada, la altura de la cama lo más bajo posible, movía las piernas para el lado y despacio ponía los pies en el suelo hasta bajar. Cogía los drenajes y para el baño. Podía sentarme y levantarme del urinario porque tengo fuerza en las piernas, sin apoyar nada los brazos.

Viene mi tía a quedarse conmigo por la mañana y que mi madre pueda descansar. Me traen el desayuno, tostada de pan con mantequilla y mermelada, leche caliente (yo tenia sobres de colacao) y una infusión. Mi tía tiene que abrir el pan y que untar la mantequilla, yo no puedo hacer fuerza. 

Al rato pasa el cirujano plástico, viene prontito. Me quita el vendaje y me pone un sujetador. Ellos vendían unos en el hospital, pero mi tía, que ha tenido que pasar por este proceso hace poco, me trae el que usó ella y me sirve. Le digo que si puedo verme el pecho pero me indica que no. Aunque ha hinchado los expansores de manera que no estoy plana, la forma no es la de un pecho. Me indica que sobre todo hay problemas en el pecho derecho, que es donde se necrosó una zona. Ya que no se puede juntar esa zona con la zona donde está el expansor. La zona que se ha necrosado está tapada con un apósito. Con el sujetador y desde lo único que puedo ver, que es la vista desde arriba, se disimula y parecen unos pechos “normales” con un poco de canalillo. Me explica más cosas sobre las asimetrías que se han producido, no logro enterarme de todas, entre el dolor y el no dormir, solo atiendo a que me dice que iremos solucionándolas. Y que en 3 meses me pone las prótesis. Le digo que por la noche no he pegado ojo, ni con el Lorazepam que me trajeron. Me pauta 1 diazepam cada 12 horas, para que se relajen los músculos. A ver si con eso consigo descansar más. Le pregunto si puedo pasear por los pasillos de la planta del hospital donde estoy ingresada y me dice que sin problema. 

Salgo a dar paseos cortos con mi tía. Llevo los drenajes en una bolsa de tela, que me cuelgo en el hombro. No estoy sangrando casi así que no pesan. El dolor por el día es intenso, pero nada comparado a la noche. Pido calmantes cada 4 horas, que es lo máximo que me dura el efecto, y aún así duele, pero se soporta. 

No me mareo en ninguno de los paseos. Aunque tengo que volver a tumbarme cada dos por tres porque me siento cansada. 

Sobre las 13 h me traen la comida, una tortita con una hamburguesa encima, aros de cebolla y unos calabacines rellenos de verduras. Estaba todo riquísimo. Mi tía tiene que cortarme todo para poder comerlo. Me traen el diazepam que ha pautado el médico, me lo tomo y consigo dormir una media hora. Luego me despierto como si llevara horas durmiendo. Cuando estoy tumbada el dolor se intensifica, es lo único que tengo claro.


Mi tía se va y al rato vienen otras 2 amigas. Las visitas me hacen más entretenido el ingreso. Salgo a pasear con ellas también. Sobre las 19 se van y viene otra amiga. A esta le pido que me haga una foto para poder verme el pecho, ya que el cirujano no me había dejado. La forma no es simétrica, pero están muy logrados. Es verdad que hay deformaciones, y apósitos varios, pero lo de no abrir más que por la cicatriz que tenía en el pezón de mi otra operación, me parece increíble. Esperaba que me abrieran el pecho de lado a lado. Para tomar la foto abrimos el sujetador, que se abrocha por delante, un mini segundo, y rápido volvemos a cerrarlo. 

 

Aprovecho también para lavarme bien la cara, echarme cremas, lavarme los dientes. Con mucho cuidado intento seguir una mínima normalidad, sobre todo para entretenerme. 

Sobre las 20 me traen la cena. Hojaldre de setas y filete de pollo con verduras. Todo está buenísimo. Estoy alucinada de lo rica que está la comida en este hospital.

 

Vienen un par de amigas más, me siento súper agradecida con la gente. La facilidad de estar sola en la habitación del hospital privado, permite que no pongan problemas con las visitas. No pongo la tele en ningún momento ya que las visitas se van solapando, dándome conversación y entreteniéndome. Y por supuesto, cuidándome. 

Yo ya controlo perfectamente el levantarme y acostarme de la cama. Le digo a mi madre que no venga a dormir porque no me hace falta. A las 23:45 les digo a las últimas 2 amigas que se vayan a su casa, que tienen que descansar. Ellas y yo. Me siento muy querida, y muy cansada.


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